Las ciudades también sufren de Cataratas

Despacito y a paso firme una opacidad avanza, simula ser un mantel, una especie de manto medio gris, medio marrón, medio amarillento que le da a toda fotografía un filtro sepia automático. Como la Catarata al ojo, el smog a la ciudad le provoca que la luz se disperse y no se pueda enfocar bien. La ciudad pierde atención, nadie le da bola, es el púber del colegio que sabe que no tiene chances con la chica “linda” del curso. No se observa el paisaje urbano, la arquitectura, su gente, el potencial. Se mira el smog, la carcasa. Para los humanos, la Catarata, es la causa más común de ceguera y es tratable con una cirugía. El smog, también. Pero la cirugía en este caso, no es responsabilidad de uno solo, no se resuelve con reposo y unas gotas. Lleva más tiempo y muchos ojos sanos, muchos púberes cansados de no sentirse suficientes. Necesitan voluntad y autoestima para ver más allá de aquella pantalla que bloquea su día a día.

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